Sunday, 24 October 2010

Metáforas sobre Metáforas - Las “generaciones” de la PNL

Un fenómeno curioso que ocurre en muchas descripciones de la PNL tradicional es el uso de metáforas tomadas de otras metáforas. Es decir tomar algo que ya es metafórico y hacer un segundo nivel de metáfora a partir de allí. Un ejemplo de esto es la noción de los “virus de pensamiento” que es un uso metafórico de la noción de “virus informáticos” que ya de por si es un uso metafórico del término “virus” en biología que describe algo específico. Más allá del sin sentido epistemológico que esto supone es bastante peligroso provocar que las personas intenten intervenir en sus propios procesos cognitivos y los de otros desde una noción de “infección”, “inoculación” y por extensión “cuerpos extraños”.
Otra es la de las “generaciones de la PNL”. Una vez más la tecnología de telecomunicaciones y de informática adopta una metáfora de un proceso natural (la susesión de padres / madres a hijos/ hijas) y lo utiliza para describir un sentido diferencial que emerge a partir de la adopción de nuevas especificaciones y requisitos para que una tecnología determinada pueda responder a nuevas demandas de usuarios. Y una vez más la PNL tradicional readopta la metáfora para dar pátina de avance.
Recientemente parece que la metáfora (creo que la “acuñó” Robert Dilts) de las “generaciones” de la PNL está provocando algo de confusión así que publico esto a modo de aclaración.
Concretamente me refiero a la metáfora de “tres generaciones” de PNL tradicional
que se ha hecho popular en los últimos años.
Algunas personas me han preguntado si modelar como metodología tiene algo que ver con esta cuestión “generacional”. Más concretamente si “modelar” no es muy de “segunda generación”. Es decir que si pertenece a la segunda generación de la PNL más allá de la que Dilts - y otros que le rodean – supuestamente han avanzado.
Pues no, no tiene nada que ver.
Primero, porque modelar tal como lo entendemos en DBM - y tal como se puede entender en términos científicos - no forma parte ni ha formado nunca parte de la PNL. No hay una metodología de modelar en la PNL ni la ha habido nunca. Imitar la fisiología no es modelar, sacar “estrategias” sensoriales y accesos oculares no es modelar y, desde luego, aprender la “estrategia Disney de creatividad” y demás “modelos de excelencia” tampoco es modelar. El acto de producir estos y otras técnicas sí son ejemplos de lo que llamamos “modelado de producto” a un nivel rudimentario pero la manera de hacer este proceso no está inlcuido en la PNL -solo el producto resultante.
Al remodelar la PNL con la metodología DBM se remodeló la PNL entera (como ejemplo de tecnología que es). Esto no es “parte” de la PNL ni ninguna “generación” de ella sino un proceso aparte que se ha utilizado para reorganizar la PNL.
Segundo, porque las diferencias que hay entre las supuestas generaciones de la PNL tradicional son solo diferencias de áreas de aplicación y de técnicas - y eso realmente no es lo que marca las diferencias generacionales (ni siquiera en el uso ya metafórico de las telecomunicaciones). Por ejemplo en la telefonia (véase abajo) el hecho de que se utilicen los móviles en las empresas, los hospitales o entre colegiales no marca la diferencia entre generación y generación. Esto viene marcada más bien por la propia manera de mover los datos (por ejemplo el paso de “circuit switching” a “packet switching”) que, a su vez proporciona diferencia significativas en la rápidez y cantidad de información que se puede mover.
Es cierto que algunas de las deficiencias y lagunas de la PNL tradicional se han podido rellenar con esta última “generación”, pero siguen siendo tres generaciones (o, más llanamente, tres décadas) de la PNL tradicional. Y la PNL Remodelada va mucho más allá que todo ello.
Es útil tener en cuenta que, por ejemplo, el análisis transaccional, la gestalt, la tcc (terapia cognitivo conductual), la PNL y la PNL Remodelada son - todas ellas - tecnologías de cambio más o menos bien formadas en según qué caso. DBM, en cambio no es una tecnología – no incluye técnicas – sino que es principlamente una manera de entender y organizar proceso: es decir que es una metodología. En este sentido es único y está a otro nivel de utilidad que las tecnologías. La ventaja que tiene la PNL Remodelada con respecto a otras tecnologías de cambio es que está directamente vinculada a la metodología DBM y por tanto se basa en el modelado formal. Esto le proporciona mayor realismo, coherencia, adaptabilidad, aplicabilidad y, sobre todo, dinamismo.
Entre otras cosas empezó siendo ya holístico y sistémico. Además se basa – como todas la aplicaciones de la DBM en la geometría fractal – lo que significa que se puede aplicar facilmente al nivel individual, grupal comunitario, gubernamental o – ya que estamos- mundial. Pero lo que es fundamentalmente diferente es que es el resultado de la aplicación de una metodología sistémica y sistemática. Esto siempre ha sido - y sigue siendo - la gran laguna de la PNL tradicional. Como un chaval haciendo tuning con su coche clásico de los setenta los creadores (y otros) han añadido más accesorios y aplicado el soplete donde procede pero sigue siendo una abigarrado de componentes más o menos bonitos, más o menos divertidos, más o menos funcionales y más o menos útiles. Eso si, aplicado con autoridad y gran experiencia – como lo hace Richard Bandler por ejemplo – puede impresionar. Pero también impresionan Derren Brown o Anthony Blake – pero no pediría ayuda a ninguno de ellos para problemas reales en el mundo real más allá del espectáculo.
Veamos el tema generacional.
Robert Dilts habla de “la PNL de tercera generación” de la manera siguiente:
La PNL está ahora en su tercera década como campo de estudio y ha evolucionado considerablemente desde sus orígenes a mediados de los años 70. Ahora que una tercera generación de personas que desarrollan PNL, formadores en PNL y practitioners en PNL entran en el mundo, es también hora de reconocer una tercera generación de PNL.
La PNL de Primera Generación fue el modelo originario de PNL derivado por Bandler y Grinder de su estudio de terapeutas efectivos. Estas aplicaciones tempranas de la PNL se aplicaban en situaciones de persona a persona enfocados casi por entero en la persona individual.
La PNL de primera generación presuponía una relación terapéutica en la que el terapeuta sabía lo que era mejor para su cliente. Se consideraba algo que se “hacia a otros”. Esto condujo a que algunas aplicaciones de la PNL parecieran manipulativas cuando se utilizaban en contextos no terapéuticos.
La mayor parte de las herramientas y técnicas de primera generación (tales como el metamodelo, anclajes, claves de acceso ocular, predicados, reencuadre en 6 pasos etc) se centraban en solucionar problemas al nivel de comportamiento y capacidades.
La PNL de segunda generación empezó a emerger desde mediados de los años 80 hasta finales. A la sazón, la PNL se estaban expandiendo para abarcar otros temas más allá del contexto terapéutico. Aunque se seguía enfocando en las personas individuales, la PNL de segunda generación enfatizaba la relación entre “yo” y otros y se ampliaba para incluir áreas de aplicación tales como la negociación, las ventas, la educación y la salud.
Las herramientas de la PNL también se extendían para incluir tema de nivel superior como aquellos relacionados con las creencias, valores y “meta-programas”. Las ténicas de PNL de segunda generación integraban el uso de nuevas distinciones (sic) tales como las líneas de tiempo, submodalidades y posiciones perceptivas en formatos como la “reimpronta”, integracion de partes, la estrategia Disney y el Swish.
La PNL de tercera generación lleva en desarrollo desde los años 90. Las aplicaciones de la PNL de tercera generación son generativos, sistémicos y enfocados a niveles aún más altos de aprendizjae , interacción y desarrollo – incluyendo niveles relacionados con indentidad, visión y misión.
La PNL de tercera generación enfatiza cambio en sistema entero y puede ser aplicado al desarrollo organizacional y cultural además que a las personas y los equipos. Las técnicas de la PNL de tercera generación se basan en los “campos” incorporando principios de auto-organización, arquetipos y lo que se conoce como una “cuarta posición” - una perspectiva del sistema entero.

Las herramienas de la PNL de tercera generación se basan en la alineación, una perspectiva multi-nivel y las habilidades de patrocinio. La asunción de la PNL de tercera generación es que la sabiduría necesaria para el cambio ya está en el sistema y puede ser descubierta y desencadenada mediante la creación del contexto apropiado.
Creo que no está hablando de un cambio de generaciones sino de una añadidura de técnicas y herramientas descrita en lenguaje de alta tecnología. Veamos...
La metáfora generacional, de generaciones de tecnología, proviene principalmente del sector de la tecnología de telecomunicaciones donde se utiliza para describir el paso de diferentes sistemas de codificación y transmisión de información y organización de redes para acomodar la demanda de nuevas cantidades de usuarios y nuevos niveles de exigencia (eso si, muchas veces, fruto de la práctica con la generación anterior).
Por ejemplo en la telefonía móvil – y muy a grandes rasgos - se habla de la telefonía celular como la primera generación (1G) de redes de telefonía. Antes había algunos sistemas de envergadura reducida – la llamada generación 0 – pero la 1G fue lo primero que iba en serio. Empezando en Japón muy a finales de los 70, estas redes se establecieron en Escandinavia, pasando al Reino Unido, México, Canadá y EEUU en los años ochenta y eran principalmente analógicas. La tecnología analógica AMPS se sustituyó por la digital en 1990 dando paso a la segunda generación.
La segunda generación incluía el famoso sistema GMS y permitía el envio de mensajes por los teléfonos móviles (1992-1993). Más adelante empezó a ser posible descargar contenidos de internet con esta tecnología empezando con los tonos de llamada en 1998. En 1999 se introdujo en Japón el primer servicio de internet via teléfono móvil.
La tercera generación surgió como respuesta a la demanda de cada vez mayor rápidez en el servicio y la cantidad de usuarios que se habían apuntado a la movida. La principal diferencia generacional es el paso de tecnología de “circuit switching” en 2G a “packet switching” en 3G. En términos muy sencillos el “packet switching” permite cobrar por unidades de información enviadas en vez de por tiempo consumido. Al final de la “era 3G” tenemos redes IP de envio datos de alta velocidad que permiten acceso a banda ancha y descarga de contenidos de radio y de televisión a los aparatos de telefonía móvil.
Ahora bien la tercera generación no tuvo un camino fácil. A comienzos de la decada 2000, hubo errores fuertes en el tamaño y el momento de las inversiones. Más de una empresa tuvo graves dificultades. Solo fue hace dos o tres años que se llegó a afianzar sólidamente la 3G.
La cuarta generación está en ciernes. Las predicciones corrientes (al menos las optimistas) indican que las redes que existen se acabarán colapsando bajo la demanda de aplicaciónes (como el “streaming”) que utilizan mucha anchura de banda. De ahí que ahora las promesas de la cuarta generación (4G) incluyen multiplicar la rápidez de la 3ª generación por un factor de 10.
En resumidas cuentas: es una historia de mucha gente, mucha, trabajando intensamente, muchísimos usuarios aparentemente demandando cada vez más rápidez, presupuestos y facturaciones billionarios y todo el glamour de la tecnología puntera respondiendo ante las exigencias de un mundo feliz - y cada vez más veloz.
Pero especialmente interesante es que cada “generación” vino marcada por una serie de especificaciones acordadas internacionalmente en respuesta a demanda en constante evolución especificaciones que, a su vez, marcaban las aspiraciones de las diferentes empresas involucradas y, en cierto sentido, marcaban lo que se entendía – lo que se entiende – como acceptablemente moderno o imposiblemente pasado para el público más en general. Estabilizan el mercado respondiendo a la demanda real y marcan modernidad.
Y por supuesto que “última generación” llega a equipararse con “lo único realistamente funcional en los tiempos actuales”. “Generación” sirve para calibrar el constante desarrollo, y dividirlo en fases. De hecho la “generación” como distinción tuvo que ser subdividido en “puntos x”: llegando a haber generación 2, 2.5, 2.7 y 3 lo que aumenta la sensación de rápidez e intensidad en el desarrollo. Como metáfora de una teconología en plena evolución bajo fuerte demanda se puede entender el atractivo que tiene.
Pero en términos reales, ¿qué tiene que ver con la PNL?
Pues no gran cosa. Como metáfora, la “generacional” trae consigo cierto glamour, imperativos del mercado y una pátina si no de ciencia por lo menos de tecnología (que reluce igual o más). Si entendemos que “biológicamente una generación dura una década entonces, coinciden las fechas más o menos. Es cierto que la PNL lleva 30 años en existencia - trés decadas, que podrían describirse como tres generaciones (en el sentido social).
Pero no ha habido cambio significativo en la tecnología (nada equivalente al paso de “circuit switching” a “packet switching”). No hay esa comprobación en el mundo real e innovación por demanda que vemos en las telecomunicaciones. Lo que hay es, más bien, una serie de técnicas de diferentes fuentes, a las que se han añadido algunas técnicas más - también de variada alcurnia.
Lo triste – por lo menos para mí – es que al mismo tiempo, ha perdido mucho de lo que era la base de habilidades de comuncación interpersonal que en el principio daban mucho sentido a la PNL.
La experiencia de muchas personas al aprender la PNL tradicional es de hacer una serie de técnicas que se enfatizaban mucho pero que, honestamente, les interesaban poco pero que, mientras iban haciendo esas técnicas, ocurría otro tipo de cambio. Al igual quizá que cuando aprendes a jugar al tenis o a bailar salsa de paso te pones más en forma, la experiencia de estas personas era de notar mayor consciencia, algo más de autoconocimiento, algo más de atención a los demás. Es decir que aquello que estas personas valoraban – agudeza, rapport, comunicación intrapersonal e interpersonal – iba ocurriendo a través de la práctica de ciertos ejercicios o ciertos procedimientos. Especialmente importante era la atención detallada (y repetida con cierto esfuerzo) a las personas y a los ejemplos específicos de las experiencias.
Mucho me temo que este aspecto de la PNL se ha ido perdiendo a medida que se ha ido hablando más de (por ejemplo) el “sistema entero” como un contenido más, ha ido desvirtuando mucho de la utilidad del trabajo inicial de Richard Bandler y John Grinder. Más que un avance la “tercera generación” parece más vago, más difuso, más anodino y, eso sí, más fácil.
Las grandes aportaciones reales (y las hay) de la PNL tradicional se va rebajando y encubriendo con metáforas de metáforas de la tecnología moderna. Una pena.


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